Alabado
sea Allah.
Primero:
Esta palabra “igualdad”, que muchos pensadores tanto en
Oriente como en Occidente invocan en varios campos de la vida, constituye
una desviación del pensamiento y una falta de entendimiento, especialmente
cuando atribuyen la idea de igualdad al Corán y al Islam.
Una de las cosas que mucha gente no comprende es cuando
dicen que “El Islam es la religión de la igualdad”. Lo que ellos deben decir
es que el Islam es la religión de la justicia.
El Shéij Ibn Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él)
dijo:
“Debemos señalar que hay personas que hablan de igualdad en
lugar de justicia, y esto es un error. Nosotros no debemos hablar de la
igualdad, porque la igualdad implica la no diferenciación entre uno y otro.
Porque de esta injustamente llamada a la igualdad, luego comienzan a
preguntar, ¿Cuál es la diferencia entre el hombre y la mujer? Entonces
convierten al hombre y a la mujer en la misma cosa, y entonces los
comunistas dicen: “¿Cuál es la diferencia entre un gobernante y un
ciudadano? Nadie tiene ninguna autoridad sobre los demás, ni aún los padres
sobre los hijos; el padre no tiene autoridad sobre su hijo”, y así.
Pero si nosotros hablamos de justicia, lo cual significa dar
a cada uno, sea hombre o mujer, lo que merece y aquello a lo que tiene
derecho, esta confusión desaparece, y las palabras serán usadas
correctamente. Por eso el Corán no dice que Allah encomiende la igualdad,
más bien dice (interpretación del significado):
“Verdaderamente, Allah encomienda la justicia (al-‘Adl)”
(an-Nahl 16:90)
“…y que cuando juzgues entre los hombres, juzgues con
justicia”
(an-Nisá’ 4:58)
Quienes dicen que el Islam es la religión de la igualdad
están equivocados sobre el Islam. Más bien el Islam es la religión de la
justicia, lo que significa tratar igualmente a los que son iguales y
diferenciar entre los que son diferentes.
Nadie que conozca bien la religión musulmana diría que es la
religión de la igualdad. Más bien lo que muestra que este principio es falso
es el hecho de que mucho de lo mencionado en el Corán niega la igualdad,
como en el siguiente verso:
“Di: ¿Son aquellos que tienen conocimiento, iguales a lo que
no?
(az-Zumar 39:9)
“Dí: ¿Es el ciego igual al que puede ver? ¿O las tinieblas
iguales a la luz?
(ar-Ra’d 13:16)
“No son iguales entre ustedes aquellos que gastan de sus
bienes y luchan antes de la conquista (de La Meca) por la causa de Allah,
que aquellos que sólo lo hicieron después”
(al-Hadíd 57:10)
“No son iguales aquellos de los creyentes que se quedan
sentados en sus casas, excepto aquellos que tienen alguna discapacidad, con
aquellos que se esfuerzan duro y luchan en por la causa de Allah con sus
riquezas y sus vidas”.
(an-Nisá’ 4:95)
Ni una simple letra en el Corán encomienda la igualdad, más
bien nos encarga la justicia. Tu encontrarás también que la palabra justicia
es aceptable para la gente, porque ellos sienten que si alguien es mejor que
otro en términos de conocimiento, riquezas, piedad, o buenas obras, eso es
más apreciable para cualquiera.
Cada hombre sabe que encuentra inaceptable si decimos que el
hombre es igual a la mujer”.
Shárh al-‘Aqídah al-Wásitah, 1/180-181.
Basándonos en esto, el Islam no considera al hombre y a la
mujer iguales en asuntos donde considerarlos iguales sería una injusticia,
porque esa igualdad es inapropiada y una forma severa de injusticia.
El Corán ordena a la mujer portar ropas que son diferentes
de las que visten los hombres, porque es diferente la manera en la que cada
sexo es tentado por el otro. La tentación que pesa sobre el cuerpo del
hombre es menor que la tentación pesa sobre el cuerpo de la mujer, por eso
las ropas que la mujer debe llevar son diferentes a las del hombre. No tiene
sentido pensar que la mujer exponga las mismas partes del cuerpo que los
hombres tienen permitido exponer, porque las tentaciones que suscitan el
cuerpo de la mujer y el del hombre son bien distintas, tal como explicamos.
Segundo:
Hay asuntos en los cuales el hombre y la mujer son tratados
de manera diferentes en la shari’ah islámica, tales como:
1 – Qiwámah (manutención del hogar). Allah dice
(interpretación del significado):
“Los hombres están a cargo de las mujeres debido a la
preferencia que Allah ha tenido, y deben mantenerlas con sus bienes. Las
mujeres piadosas obedecen a Allah y a sus maridos, y cuidan en ausencia de
ellos [su honor y sus bienes] encomendándose a Allah. A aquellas de quienes
temáis que se rebelen, exhortadlas y dejadlas solas en sus lechos [sin
cohabitar], o recurrid a otra medida para que recapaciten; si os obedecen no
las maltratéis.
Allah es Sublime, Grande”.
(an-Nisá’ 4:34)
Ibn Kázir (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Allah dice “los hombres son los protectores y deben
mantener a la mujer”, significa que el hombre está a cargo de la mujer, es
decir, él es el líder y cabeza del hogar, y quien le enseña si ella se
extravía”
“debido a la preferencia que Allah ha tenido”, es
decir, porque lo hombres son más capaces y tienen la preeminencia sobre las
mujeres. Por eso la profecía fue dada sólo a los hombres, así como el cargo
de Califa, porque el Profeta (paz y bendiciones de Allah sean con él) dijo:
“Ningún pueblo prosperará si designan a una mujer como su gobernante”. Esto
fue narrado por al-Bujari del relato de ‘Abd er-Rahmán ibn Abi Bakrah, de su
padre. Lo mismo se aplica al cargo de cadí (juez), etc.
”…y porque ellos gastan de sus recursos” significa la dote y
el gasto en la manutención de la mujer que Allah ha encargado al hombre en
Su Libro y en la Tradición Profética (paz y bendiciones de Allah sean con
él). Así un hombre es inherentemente más capaz que una mujer y para hacerse
cargo de ella. Entonces es apropiado que él deba mantenerla, como dice
Allah: “…pero los hombres tienen un grado más de responsabilidad sobre
ellas” (al-Báqarah 2:228).
‘Ali ibn Abi Talhah dijo, narrándolo de Ibn ‘Abbás: “Los
hombres son los protectores mantienen a las mujeres” significa que los
hombres son los líderes de las mujeres y ellas deben obedecerlos en las
áreas en que Allah les ha encargado la obediencia. La obediencia puede
significar tratar a su familia amablemente y proteger su patrimonio”.
(Tafsir Ibn Kázir, 1/490)
2 – Prestar testimonio. El Corán afirma que el testimonio de
un hombre es equivalente al de dos mujeres.
Allah dice (interpretación del significado):
“Hacedlo frente a dos hombres de entre quienes consideréis
justos que sean vuestros testigos, y si no contáis con dos hombres recurrid
a un hombre y dos mujeres, de manera que si una de ellas se equivoca la otra
subsane el error. Que los testigos no se rehúsen si son citados”.
(al-Báqarah
2:282)
Ibn Kázir dijo:
“Dos
mujeres equivalen a un hombre porque ellas son menos racionales, como Muslim
narró en su Sahih: de Abu Hurairah que el Profeta (paz y bendiciones de
Allah sean con él) dijo: “Oh, mujeres, gasten en caridad, y busquen
abundantemente el perdón, porque he visto que vosotras sois las habitantes
más abundantes del infierno”. Una mujer sabia de entre ellas dijo: “¿Por
qué, Oh Mensajero de Allah, somos las habitantes más abundantes del
infierno?”, y él respondió: “Porque maldicen demasiado, y son ingratas con
sus esposos. Y no he visto a nadie que teniendo disminuido el intelecto y la
religión, sea capaz de ganar al inteligente más vosotras. Dijo ella: ‘¿Por
qué nos vemos disminuidas en nuestro intelecto y religión?’ Contestó: ‘En
cuanto a la disminución del intelecto es porque el testimonio de dos mujeres
equivale al de un hombre, y respecto a lo otro, algunos días no oráis’.
Tafsir Ibn Kázir, 1/336.
Puede haber algunas mujeres que son más sabias que algunos
hombres, pero esto no es usual y tales mujeres no son la mayoría. La
shari’ah está basada en lo que es general y más común.
El hecho de que la mujer sea menos racional no significa que
sea loca por naturaleza, en realidad lo que sucede es que su raciocinio es
más fácilmente superado y obnubilado por sus emociones, y esto le sucede a
la mujer más a menudo de lo que le sucede al hombre. Nadie podría negar esto
excepto un ignorante.
3 – A una mujer le corresponde en herencia la mitad de lo
que le corresponde a un hombre.
Allah dice (interpretación del significado):
“Allah ordena con respecto a vuestros hijos: al varón,
heredadle una porción igual que a dos mujeres”.
(an-Nisá’ 4:11)
Al-Qurtubí dijo:
“Porque Allah sabe mejor que ellos lo que mejor les
conviene, Él ha hecho la división de la herencia basada en esta
diferenciación”.
Tafsir al-Qurtubí, 5/164.
Por ejemplo, un hombre está obligado a gastar más que la
mujer, entonces es apropiado que él deba recibir una parte mayor que la
mujer de la herencia.
4 – Vestimenta.
Las partes pudendas (‘awrah) de una mujer incluyen casi su
cuerpo entero. Lo menos que puede decirse es que ella no debe descubrir nada
de su cuerpo excepto su cara y sus manos a desconocidos, aunque también se
ha dicho que tampoco debe descubrir esto.
Allah dice (interpretación del significado):
“¡Oh, Profeta! Dile a tus mujeres, a tus hijas y a las
mujeres de los creyentes que se cubran [todo el cuerpo] con sus mantos; es
mejor para que se las reconozca y no sean molestadas.
Allah es Absolvedor,
Misericordioso”.
(al-Ahzáb 33:59).
El
área pudenda del hombre (‘awrah) es entre el ombligo y las rodillas.
Se relató que ‘Abd Allah ibn Ya’far ibn Abi Tálib fue
consultado: “Dinos lo que has oído del Mensajero de Allah (paz y bendiciones
de Allah sean con él) y lo que tú hayas visto, y no nos lo cuentes de nadie
más, aún si fuera confiable”. Él dijo: “He oído al Mensajero de Allah (paz y
bendiciones de Allah sean con él) decir: “El área entre el ombligo y las
rodillas es el ‘awrah (del varón)”.
Narrado por al-Hákim en al-Mustádrak (6418); clasificado
como sano por al-Albani en Sahih al-Yámi’, 5583.
Hay otros ejemplos, la lista no es breve, otras diferencias
entre los sexos que incluyen lo siguiente:
-
Un varón puede casarse con cuatro mujeres, mientras que la
mujer sólo puede casarse con un hombre.
-
El hombre tiene derecho a emitir el divorcio, y éste es
válido si él lo desea, pero la mujer no tiene derecho a divorciar a su
esposo, sino que debe solicitarlo a través de un juez.
-
Un hombre puede casarse con una mujer de entre la Gente del
Libro (judías y cristianas), pero una mujer musulmana sólo puede casarse con
un varón musulmán.
-
El hombre puede emprender un viaje solo, mientras que la
mujer no puede viajar sola, debe estar acompañada por un familiar varón.
-
Rezar en la mezquita es obligatorio para el hombre, pero es
optativo para la mujer.
-
Una mujer puede vestir con seda y oro; pero para el hombre
están prohibidas.
Todo lo que hemos mencionado es en consecuencia diferencias
entre el hombre y la mujer, ya que no son iguales. Allah dice
(interpretación del significado):
“El hombre no es como la mujer”.
(Ali ‘Imrán 3:36).
El hombre es diferente de la mujer en muchas formas, en su
fuerza y otros aspectos físicos, por su tenacidad y rudeza; mientras que las
mujeres son suaves y gentiles.
Los hombres también son diferentes en términos intelectuales,
porque los hombres son conocidos por su capacidad de entendimiento y su
memoria, comparados con la mujer. La memoria de las mujeres es más débil que
la del hombre y son más olvidadizas. Esto es bien sabido, ya que la mayoría
de los eruditos más respetados en el mundo son hombres. Hay mujeres que son
más inteligentes y que tienen una memoria más eficiente que muchos hombres,
pero esto no anula la regla general. La mayoría de los casos son como los
descriptos anteriormente.
Con respecto a lo emocional, los hombres pueden expresarse
cuando están enojados o cuando están felices, pero la mujer es afectada
hasta por las emociones más fugaces, y sus lágrimas fluyen ante la más
ligera provocación emocional.
La guerra es obligatoria para los hombres, pero en términos
de lucha armada no es obligatoria para la mujer. Esta es una misericordia de
Allah para con ellas, y una consideración a su naturaleza.
En conclusión podemos afirmar que las reglas que afectan a
los hombres no son las mismas que afectan a las mujeres.
Tercero:
El Islam considera al hombre y a la mujer iguales con
respecto a las obligaciones de muchos actos de culto e interacción con el
prójimo. Por ejemplo, las mujeres deben hacer la ablución tal como la hacen
los hombres, al igual que el gusl, la forma de rezar, ayunar, excepto que
ellas están eximidas del ayuno cuando están menstruando o cuando hay
sangrado postparto. Las mujeres pagan el zakah tal como lo pagan los
hombres, hacen el háyy tal como ellos lo hacen, excepto por unas pocas
diferencias en la reglamentación. Es permisible para una mujer comprar, y si
ella da en caridad, eso también es permisible. En tiempos pasados era
permisible para la mujer liberar a los esclavos que poseyera, y hay muchos
otros casos similares en que las mujeres son una mitad gemela de los
hombres, como dice en el siguiente relato:
Fue narrado que ‘A’ishah dijo: “El Mensajero de Allah (paz y
bendiciones de Allah sean con él) le fue preguntado sobre un hombre que
encontró humedad entre sus ropas, pero no había tenido un sueño erótico, y
el Profeta le dijo: “Debes hacer la ablución mayor (gusl)”. Fue consultado
sobre un hombre que tuvo un sueño erótico pero no encontró ninguna humedad
entre sus ropas, y el Profeta dijo: “No necesita hacer la ablución mayor”.
Umm Salamah dijo: “Oh, Mensajero de Allah, si una mujer ve eso en un sueño,
¿Debe ella también hacer el gusl?”, y él dijo: “Sí, porque la mujer es la
mitad gemela del hombre”.
Narrado por at-Tírmidi, 113; Áhmad, 25663. Clasificado como
correcto por al-Albani en Sahih at-Tírmidi, 98.
Conclusión:
Las mujeres son iguales a los hombres en algunos aspectos y
diferentes en otros. La mayoría de las normas del Islam se aplican tanto al
hombre como a la mujer de la misma forma. En casos en que se hace una
distinción entre los sexos, el musulmán considera que es una misericordia de
Allah y un signo del conocimiento de Su creación. Pero el arrogante
incrédulo ve esto como una opresión y una injusticia, e insiste
obstinadamente en decir que los hombres y las mujeres son idénticos.
Entonces que nos digan, ¿Cómo un hombre puede parir y amamantar a una
criatura? Ignora obstinadamente la fragilidad de la mujer y cómo ella sangra
durante su período menstrual, y como un necio se da su cabeza contra la
realidad como contra las rocas. Pero el musulmán que permanece en paz con su
fe, se somete a las órdenes de Allah.
“¿Acaso no lo va a saber Quien todo lo creó? Él es Sutil, y
está bien informado de cuánto hacéis”.
(al-Mulk 67:14, interpretación del significado).
Y Allah sabe más.
Shéij Muhámmed Salih al-Munáyyid.