Alabado sea Allah
Dios dijo (traducción del significado):
“En
el mes de Ramadân fue revelado el Corán como guía para la humanidad y
evidencia de la guía y el criterio. Quien de vosotros presencie la aparición
de la luna [correspondiente al comienzo del noveno mes] deberá ayunar; y
quien estuviere enfermo o de viaje [y no ayunase] deberá reponer
posteriormente los días no ayunados y así completar el mes. Allah desea
facilitaros las cosas y no dificultárosla; engrandeced a Allah por haberos
guiado y así seréis agradecidos”
(al-Báqarah, 2: 185).
Este bendito mes es una gran oportunidad para la bondad, las
bendiciones, la adoración y la obediencia a Dios.
Es un mes grandioso, una estación noble, un mes en el cual
las bendiciones (hasanat) se multiplican y en el cual cometer malos actos es
mucho más serio que en otros tiempos. Las puertas del Paraíso están abiertas
y las puertas del Infierno se cierran, y Dios acepta el arrepentimiento de
los pecadores. Es un mes cuyo comienzo es misericordia, su mitad es perdón,
y su finalización es redención del Fuego.
Por lo tanto, da gracias a Él por esta estación de bondad y
bendición que Él te ha conferido, y por las diversas formas de misericordia
y bendiciones para las cuales te ha designado. Haz que la mayor parte de
este tiempo bendito esté lleno con actos de culto y el abandono de las cosas
prohibidas, para que puedas lograr una buena vida en este mundo y la
felicidad después de la muerte.
Para el creyente sincero, cada mes es una ocasión para la
adoración y gasta su vida entera en obedecer a Dios, pero en el mes de
Ramadán tiene aún más motivaciones para hacer el bien, y su corazón está aún
más concentrado en el culto, y se vuelve aún más hacia su Señor. Por Su
gracia, nuestro Generoso Señor ha conferido Su misericordia a los creyentes
ayunantes y multiplica la recompensa para ellos en esta ocasión bendita,
entonces Él da abundantemente y recompensa generosamente las obras rectas.
El tiempo pasa rápidamente.
El día pasa rápidamente, como si fueran meros momentos. Le
damos la bienvenida al Ramadán, y luego lo extrañamos cuando termina, y sólo
en un corto período de tiempo pasa y ya estamos dándole la bienvenida
nuevamente. Por lo tanto debemos apresurarnos a realizar buenas obras en
este mes bendito y esforzarnos en cumplir con lo que Dios está complacido y
con aquello que nos ayudará en el Día de la Resurrección para reunirnos con
él.
¿Cómo podemos prepararnos para Ramadán?
Podemos prepararnos para Ramadán reflexionando sobre nuestros
actos y reconociendo nuestras faltas para vivir según el doble testimonio de
fe, o nuestros incumplimientos en los deberes, o nuestras falencias para
mantenernos aparte de los deseos y las dudas en que podemos haber caído…
Debemos corregirnos para que en Ramadán obtengamos un grado
más alto de fe. Porque la fe se incrementa y decrece. Se incrementa con la
obediencia a Dios y decrece con la desobediencia y el pecado. El primer acto
de obediencia que una persona debe lograr es ser un servidor sincero de Dios
y creer que nada ni nadie tiene derecho a ser adorado excepto Dios, y
entonces dirige toda clase de acto de culto hacia Él y no le asocia nada ni
nadie en el culto. Cada uno de nosotros debe darse cuenta que cualquier cosa
que fuera que le haya sucedido no podría haber sido de otra manera, y
cualquier cosa que sea que no le sucedió, no podría haber pasado, pues todo
sucede por la voluntad y el decreto de Dios.
Debemos evitar todo lo que pueda menoscabar nuestro
compromiso con el doble testimonio de fe. Esto significa mantenernos
alejados de las innovaciones y todo lo ajeno que haya sido introducido en la
práctica de la religión. Debemos también seguir el principio de lealtad y
fraternidad (al-walá’ wa al-bará'), en contra del rechazo y la enemistad,
hermanándonos con los creyentes y siendo sus amigos y mostrando enemistad a
los hipócritas y a los incrédulos, y debemos regocijarnos cuando los
musulmanes ganan una victoria contra sus enemigos.
Debemos seguir el ejemplo del Profeta Muhámmad (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) y de sus compañeros y aferrarnos a su
Tradición (Sunnah), y al ejemplo de los califas rectamente guiados. Debemos
amar la Tradición Profética y a aquellos que se aferran a ella y la
defienden, en cualquier país en que estén y sin importar su color de piel o
nacionalidad.
Después de eso debemos recapacitar y reconocer nuestras
falencias al realizar actos de culto tales como rezar en congregación,
rememorar a Dios (dhíkr), poner atención a los derechos de nuestros vecinos,
parientes y musulmanes, difundiendo el saludo de paz (salamo ‘aleicum),
encomendando lo que es bueno y desaprobando lo que es malo, urgiéndonos los
unos a los otros a seguir la verdad y ser pacientes y firmes al hacerlo,
para evitar las malas acciones y realizar las buenas, aceptando lo que Dios
decrete.
Luego debemos reflexionar sobre nuestros pecados al seguir
nuestras pasiones y deseos. Debemos detenernos de persistir en ello, ya sea
que el pecado sea grande o pequeño, sean pecados del ojo al mirar cosas que
Dios ha prohibido, o escuchando música prohibida, o caminando hacia cosas
que Dios no aprueba, o usando nuestra mano para golpear o de una forma con
la que Dios no está complacido, o consumiendo cosas que Dios ha prohibido,
tal como las ganancias de la usura o las apuestas, o cualquier otra forma de
apropiarse ilegítimamente de la riqueza de la gente.
Nunca debemos olvidar que Dios extiende Su mano durante el
día para aceptar el arrepentimiento de aquellos que han pecado por la noche,
y extiende su mano durante la noche para aceptar el arrepentimiento de
aquellos que han pecado durante el día.
Dios
dijo (traducción del significado):
“Y
apresuraos a alcanzar el perdón de vuestro Señor y un Paraíso tan grande
como los cielos y la Tierra, reservado para los piadosos. Quienes hacen
caridad, tanto en los momentos de holgura como en la estrechez, controlan su
cólera y perdonan a los hombres, sepan que Allah ama a los benefactores.
Aquellos que al cometer una obscenidad o iniquidad invocan a Allah pidiendo
perdón por sus pecados, y no reinciden a sabiendas, sepan que sólo Allah
perdona los pecados. Para ellos la retribución será alcanzar el perdón de su
Señor y jardines por donde corren los ríos, en los que estarán eternamente.
¡Qué hermosa recompensa para quienes obraron correctamente!”
(Ali ‘Imrán 3: 133 – 136).
“Diles
[¡Oh, Muhammad! a quienes transmitan Mi Mensaje que Yo digo]: ¡Oh, siervos
Míos! Vosotros que os habéis excedido [cometiendo pecados] en detrimento
propio, no desesperéis de la misericordia de Allah; por cierto que Allah
puede perdonar todos los pecados, porque Él es Absolvedor, Misericordioso”
(az-Zúmar, 39:53).
“Quien
obre mal o cometa iniquidad y luego pida perdón a Allah, encontrará que
Allah es Absolvedor, Misericordioso”
(an-Nisá' 4:110).
Recapacitando, arrepintiéndonos y buscando Su perdón, es como
podemos dar la bienvenida al mes de Ramadán. “El hombre inteligente es aquel
que recapacita y se esfuerza en hacer lo que le beneficiará antes de su
muerte, y el desdichado es aquél que sigue sus deseos y sus pasiones y se
complace con la autoindulgencia (asumiendo que Dios lo perdonará sin
importar lo que haga y que no tiene que esforzarse haciendo buenas obras)”.
El mes de Ramadán es el mes de las grandes ganancias. El comerciante
inteligente es aquel que aprovecha las ocasiones especiales para incrementar
sus ganancias. Entonces aprovecha la mayor parte de este mes haciendo muchos
actos de culto, rezando mucho, leyendo el Corán, perdonando a la gente,
siendo amable con los demás y dando en caridad al pobre.
En el mes de Ramadán las puertas del Paraíso están abiertas y
las puertas del Infierno están cerradas. Los demonios son encadenados, y un
ángel anuncia cada noche “¡Oh, buscadores del conocimiento, adelante! ¡Oh,
buscadores del mal, desistan!”.
Por lo tanto, Oh servidores de Dios, cuéntense entre las
personas del bien, siguiendo el camino de sus rectos antecesores que fueron
guiados por la tradición de nuestro Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él), para que podamos finalizar el Ramadán con
nuestros pecados perdonados y nuestras obras rectas aceptadas.
Debemos señalar que el mes de Ramadán es el mejor de los
meses.
Ibn al-Qayím dijo:
“Otro ejemplo de eso (es decir, de la diferencia entre las
cosas que Dios ha creado), es el hecho de que el mes de Ramadán es superior
a todos los demás meses, y las últimas 10 noches son superiores a todas las
demás noches”.
Zaad al-Ma’ád, 1/56.
Este mes es superior a otros en cuatro cosas:
1 – En él está la mejor noche del año, que es la Noche del
Decreto (láilat al-qádr). Dios dijo (traducción del significado):
“Por
cierto que comenzamos la revelación [del Corán] en la noche del decreto. ¿Y
qué te hará comprender la importancia de la noche del decreto? [Adorar a
Allah] La noche del decreto es mejor que [hacerlo] mil meses. Esa noche
descienden los Ángeles y el espíritu [el Ángel Gabriel] con la anuencia de
su Señor para ejecutar todas Sus órdenes. En ella hay paz hasta el comienzo
del alba”
(al-Qádr 97:1-5).
Por lo tanto la adoración en esta noche es mejor que mil
meses de adoración.
2 – En este mes fue revelado el Libro al mejor de los
profetas (la paz sea con ellos).
Dios dijo (traducción del significado):
“En
el mes de Ramadân fue revelado el Corán como guía para la humanidad y
evidencia de la guía y el criterio”
(al-Báqarah 2:185).
“Que
lo hemos revelado en una noche bendita [la Noche del Decreto, en el mes de
Ramadân]. Y por cierto que Nosotros os advertimos [del castigo]. En ella se
decreta sabiamente cada asunto. Todo acontece por Nuestro designio, y por
cierto que Nosotros os enviamos [Mensajeros]”
(ad-Duján 44:3-5).
El Imam Áhmad y at-Tabarani en al-Mu’yám al-Kabir
transmitieron un reporte de Wázilah ibn al-Aqsá' (que Allah esté complacido
con él) en que dijo: “El Mensajero de Dios (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) dijo: “Las escrituras de Abrahán (la paz sea con él)
fueron reveladas el primero de Ramadán. La Torá fue revelada el 6 de
Ramadán. Los Salmos fueron revelados el 18 de Ramadán, y el Corán fue
revelado el 24 de Ramadán”.
Clasificado como bueno por al-Albani en as-Sílsilah
as-Sahihah, 1575.
2 – En este mes las puertas del Paraíso se abren y las del
Infierno se cierran, y los demonios son encadenados dentro.
Se narró de Abu Hurairah (la paz sea con él) que el Mensajero
de Dios (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuando el
Ramadán llega, las puertas del Paraíso se abren y las del Infierno se
cierran, y los demonios son encadenados dentro” (consensuado).
An-Nasá’i narró de Abu Hurairah que el Mensajero de Dios (que
la paz y las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “Cuando el Ramadán
llega, las puertas de la misericordia se abren y las del Infierno se
cierran, y los demonios son encadenados”. Clasificado como auténtico por
al-Albani en Sahih al-Yami’, 471.
At-Tirmidhi, Ibn Máyah e Ibn Juzaimah narraron otro reporte:
“Cuando la primer noche de Ramadán comienza, los demonios y los genios
rebeldes son encadenados y las puertas del Infierno se cierran, y ninguna de
sus puertas queda abierta. Las puertas del Paraíso se abren y ninguna de sus
puertas queda cerrada. Un pregonero anuncia: “¡Oh, buscadores de la verdad,
adelante! ¡Oh, buscadores del mal, desistan! Y Dios redime a aquellos del
Fuego, y esto sucede cada noche”. Clasificado como bueno por al-Albani en
Sahih al-Yami’, 759.
Si se nos preguntara, ¿cómo es posible que veamos tantas
malas acciones y pecados cometidos en Ramadán, cuando los demonios fueron
encadenados?
La respuesta es que las malas acciones disminuyen por
aquellos que observan las condiciones y comportamiento del ayuno; o que
aquellos que son encadenados son algunos demonios, digamos los más rebeldes,
no todos ellos; o que lo que significa todo esto es que el mal se reduce en
Ramadán, lo cual es un hecho comprobable. Si algún mal sucede en este
tiempo, es menos severo que en otros. Aún si todos los demonios fueran
encadenados, esto no necesariamente significa que no sucederá ningún mal ni
pecado sucederá, porque hay otras causas además de los demonios, tal como
las malas almas, los malos hábitos y los demonios entre la humanidad.
Al-Fáth, 4/145.
4 – Hay muchas clases de culto en Ramadán, algunas de las
cuales no se realizan en otros momentos, tales como el ayuno, el rezo
nocturno, alimentar al pobre, el retiro espiritual en las mezquitas, la
caridad, la lectura del Corán.
Le pido a Dios, El Exaltado, El Todopoderoso, que nos ayude y
te ayude a ayunar y rezar por la noche, a realizar actos de culto y a evitar hacer el mal. Alabado sea Dios, El Señor del universo.