Alabado sea Allah.
Si la situación es tal como se la describe,
el carnicero sacrifica al animal an’aam (camello, vaca, oveja, cabra)
ni bien cae al piso, después de recibir una descarga eléctrica, si sucede
cuando el animal todavía está vivo, está permitido ingerirlo. Pero si el
sacrificio se realiza después de que el animal ha muerto, no está permitido
ingerir su carne. Ésto se encuentra bajo las reglas sobre los animales
muertos por un golpe violento, que Allah ha prohibido excepto cuando son
sacrificados de forma apropiada antes de que mueran. El sacrificio no cuenta
salvo que se pruebe que el animal mostró signos vitales, tales como el
movimiento de una pata, o si la sangre brota (al momento del sacrificio), lo
que indica que el animal estuvo vivo hasta que concluyó el sacrificio. Allah
dice (interpretación del significado):
“Se
os ha prohibido [beneficiaros de] la carne del animal muerto por causa
natural, la sangre, la carne de cerdo, la de todo animal que haya sido
sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Allah, la del animal
muerto por asfixia, golpes, caída, cornada o matado por las fieras, a menos
que haya sido herido por ellas y alcancéis a degollarlo [antes de que
muera], y la del que ha sido inmolado en altares [para los ídolos].”
[al-Maa'idah 5:3]
Los animales An’aam que han sido
expuestos a golpes eléctricos o neumáticos están permitidos, siempre y
cuando se sacrifiquen de manera apropiada antes de morir, de lo contrario,
no está permitido ingerirlos.
Fataawa al-Laynah al-Daa’imah, 22/455.