Alabado sea Dios
En primer lugar, es una gran bendición de nacer en el marco
de una familia musulmana, vivir como musulmán, y morir como musulmán. Esto
es algo que tiene que ver con el decreto de Dios, glorificado y exaltado
sea. La persona que nace en el marco de una familia musulmana no ha hecho
nada para merecer este favor; más bien, es una misericordia de Dios,
glorificado y exaltado sea, por la cual la persona se ahorrará la dificultad
de buscar a través de diferentes religiones para encontrar aquella que Dios
ama y con la cual está complacido.
Pero esto no significa que todo el que nace musulmán
comprende que esto es una bendición ni que actúa con gratitud. Más bien,
vemos a muchos, muchos musulmanes que no muestran agradecimiento por esto, y
no se benefician en absoluto del hecho de que desde que abrieron sus ojos en
este mundo escucharon mencionar la unidad de Dios (Tawhid), y aprendieron el
Islam en las mezquitas. Por eso estos hermanos se extravían y siguen los
caminos de la desviación o incluso de la incredulidad, y no son musulmanes
más que de nombre, y algunos de aquellos que buscan la verdadera religión
pueden ser mejores que ellos (aunque no es correcto hacer tales
comparaciones), cuando se dan cuenta que el Islam es la religión de Dios y
que Él no acepta ninguna otra de Sus servidores, y leen y meditan hasta que
ingresan al Islam con una fuerte convicción, aferrándose firmemente a sus
normas.
Por eso este asunto no es más que una bendición adicional que
Dios, glorificado y exaltado sea, confiere a quien Él quiere entre Sus
servidores. En cualquier caso, Dios nos conoce mejor que nosotros mismos y
Él no es injusto con nadie, pues Él les ha aclarado a ambos cuál es el
camino de la guía y cuál el de la perdición, les ha mostrado Su camino recto
encomendándoles seguirlo, y les ha mostrado las formas en que Satanás
extravía a la gente y les ha advertido de caer en eso. Y sin embargo, uno ve
a algunos de los hijos de padres musulmanes como extraviados, y a algunos de
los hijos de padres incrédulos, en la verdadera guía.
Uno de los claros ejemplos acerca de este asunto que disipará
cualquier confusión es lo que conocemos de la situación de algunos de los
mensajeros y profetas, sus prédicas, y la forma en que la gente reaccionó a
ellas. Veamos a Noé (la paz sea con él): él se preocupó y convocó a su hijo
y a su esposa, porque él era un profeta enviado por Dios que los convocaba
día y noche, pero ellos no le respondieron y murieron en la incredulidad, y
de nada les sirvió su parentesco con Noé.
Lo mismo hizo Abrahán (la paz sea con él) por su padre, y
cuando su hijo persistió en predicarle la fe verdadera, aconsejándole y
exhortándole, él fue parte del complot que intentó condenarlo a la hoguera;
y de nada le sirvió haber tenido un hijo como él.
Algo similar sucedió con la esposa de Lot; aún cuando ella
era la esposa de un profeta enviado por Dios y él la convocó a seguir la
verdad, insistió en seguir la incredulidad y de nada le sirvió ser la esposa
de un profeta.
También vimos que el faraón mencionado en el Corán fue uno de
los grandes tiranos de la historia de la humanidad, y sin embargo su esposa
fue una de las mujeres creyentes.
Así es como somos los seres humanos; ya sea que Dios le
conceda a algunos de ellos la bendición del Islam, y ellos se esfuercen en
seguirlo y aferrarse a él, mientras que otros son privados en un primer
momento de esta bendición, y hacen enormes esfuerzos para buscarlo y
descubrir la verdad que Dios, glorificado y exaltado sea, reveló a Sus
servidores.
Pero estos grupos deben decir, como Dios enseñó (traducción
del significado):
“¡Alabado
sea Allah! Quien nos guió [agraciándonos con la fe y recompensándonos con el
Paraíso] y no hubiéramos podido encaminarnos de no haber sido por Él; y
ciertamente la promesa con la que vinieron los Mensajeros de nuestro Señor
era verdad”
(Al-A’ráf, 7:43).
Y decir como los compañeros del Profeta (que Dios esté
complacido con ellos) decían: “Por Dios, si no fuera por Él, no habríamos
sido guiados, y no habríamos dado en caridad, ni habríamos rezado”.
Porque para quien solía seguir una religión distinta, creer
en ella y seguir a sus líderes, y luego Dios, glorificado y exaltado sea, lo
guió hacia la luz del Islam y el camino de los profetas, lo que trajo el
Sello de los Profetas (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él)
con su Mensaje, es suficiente para él.
Al-Bujari (3011) y Muslim (154) narró de Abu Musa al-Ash’ari
(que Dios esté complacido con él) que el Profeta Muhámmad (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo:
“Hay tres que obtendrán una doble recompensa: un hombre que
tenía una mujer esclava, a quien él educó y lo hizo bien, luego la dejó
libre, y se casó con ella; un creyente de entre la Gente de las Escrituras
(judíos y cristianos) que creyó en lo que se le reveló a los profetas
anteriores y luego en el mensaje que me fue revelado”.
Ver también la respuesta a la pregunta No.
11783 y
150930.
En segundo lugar, con respecto a lo que sucede entre tú y tus
padres con respecto a las diferencias de religión y cultura, esto es lo que
vemos que sucede todo el tiempo entre la gente. Lo del divorcio es algo que
sucede frecuentemente, especialmente cuando algunos problemas se repiten,
creando tensiones y fricción entre los cónyuges.
Lo que te aconsejamos hacer es que te concentres en hablarles
de tu religión. Si Dios te bendice para que los guíes, entonces existe la
fuerte esperanza de que se reconcilien. Si se decreta que seguirán
separados, habrán encontrado al menos la verdadera religión.
De hecho, este es uno de los grandes derechos que ellos
tienen sobre ti, que intentes compartir con ellos la gran bendición que
recibiste, que es la de encontrar el camino verdadero para entregarte a
Dios, el Señor del Universo, y adorarlo a Él solamente, sin compañeros ni
asociados. Por lo tanto, si logras ese objetivo, verás los buenos efectos,
si Dios quiere, en este mundo antes que en el Más Allá. Busca la ayuda para
ello ofreciendo súplicas a Dios por ellos, a la vez que tomes actitudes
concretas y realistas para lograr que ellos comprendan el Islam. También
debes buscar ayuda de la gente de conocimiento en el Islam, allí en tu
ciudad. Le pedimos a Dios que te guíe y te ayude, y que acepte tus obras
rectas y guíe a tus padres a lo que les traerá la felicidad en este mundo y
en el Más Allá.
Y Allah sabe más.