Alabado sea Dios
Abu Ya’far Muhámmad Ibn Yarír at-Tabari (que Allah tenga
misericordia de él) dio una definición de castidad en Yami’ al-Baián ‘an
Ta’wil Aayí' al-Qur'án, 8/165:
“La mujer casta y pura es aquella que ha protegido sus partes
privadas de cometer actos inmorales, como en el verso (traducción del
significado):
“Y
también a María, hija de ‘Imrân, quien preservó su castidad”
(At-Tahrím, 66:12).
Esto significa que ella se mantuvo apartada de toda actitud
dudosa y se protegió de las conductas inmorales”. Fin de la cita.
Luego él discutió la interpretación del verso (traducción del
significado):
“Y [se os ha permitido casaros con] las mujeres castas de
entre las creyentes y las castas de entre aquellos que recibieron el Libro
antes que vosotros [judíos y cristianos], a condición de que les deis su
dote para casaros con ellas, no para fornicar ni tomarlas como amantes”
(Al-Má'idah, 5:5).
Citó a otros sabios que habían mencionado que el significado
de este verso era la mujer casta entre los musulmanes y entre la Gente de
las Escrituras (judíos y cristianos), es decir, las mujeres castas de ambos
grupos, en aquellos tiempos tanto las libres como las esclavas. Los que
sostenían esta opinión consideraban permisible casarse con la mujer esclava
practicante de la religión judía o la cristiana, a causa de este verso, pero
consideraban prohibido casarse con las mujeres promiscuas, sin importar si
eran musulmanas o de la Gente de las Escrituras. Luego mencionó los reportes
que apoyan este punto de vista.
Él también dijo (que Allah tenga misericordia de él):
“Hubo algunas disputas entre los eruditos acerca de la
interpretación correcta de la frase sobre la mujer casta de entre la Gente
de las Escrituras, ¿era esto de aplicación general, o específicamente para
la Gente de las Escrituras? Algunos dijeron que era de significado general y
que se aplicaba a todas las mujeres castas, porque eso significa en árabe
“muhsanat”, y al musulmán se le permite casarse con cualquier mujer de la
Gente de las Escrituras, libre o esclava, de un país cuya gente esté en
hostilidades con el Islam o de una comunidad que esté viviendo bajo
protectorado islámico. Ellos usaron como evidencia para esto el significado
evidente de la frase “…y las mujeres castas de
entre
la Gente de las Escrituras…”,
significando ‘mujer casta’ como cualquier mujer casta.
Esta es la opinión de aquellos que le atribuyen al verso un significado
general.
Otros dijeron que se refiere sólo a las mujeres judías y
cristianas que están viviendo bajo gobierno islámico. Con respecto a quienes
viven en regiones hostiles al Islam, ellos afirmaron que no está permitido
casarse con esas mujeres.
Él también mencionó una condición importante para casarse con
la mujer judía o cristiana, que cada musulmán que esté ante esa situación y
esté viviendo en un país no musulmán debe prestar atención. Esta condición
es que el musulmán debe estar en una posición legal, social y económica lo
suficientemente influyente como para no temer que su hijo sea criado en la
incredulidad.
Una de las implicaciones obvias de esto en nuestros tiempos
es que el musulmán no debe ponerse a sí mismo en una posición donde sea
forzado a educar a su hijo como incrédulo en una sociedad no musulmana,
donde el niño puede ser forzado a aprender el Cristianismo, por ejemplo, ser
llevado a la Iglesia todos los domingos, o las leyes nacionales o locales
pueden favorecer fuertemente la posición de la mujer, permitiéndole hacer
con su hijo lo que se le dé la gana, como criándolo con su familia y su
religión, pero no concediéndole al padre el mismo derecho. Le pedimos a Dios
que nos mantenga a salvo de tales situaciones, y buscamos refugio en Él de
ser abandonados.
El shéij As-Sa’di dijo en su Comentario sobre el Corán
(Tafsir), 1/458:
“…se os ha permitido casaros con la mujer casta, de entre los
creyentes y entre quienes recibieron las Escrituras antes de tu tiempo…”,
es decir, entre los judíos y cristianos. Esto agrega detalles específicos al
verso (traducción del significado): “Y no se casen con las idólatras,
hasta que crean (adoren a Dios solamente)” (Al-Báqarah, 2:221).
Sobre la mujer promiscua, quienes no se mantienen castos y
libres de cualquier conducta inmoral, no está permitido para ellos casarse,
ya sean musulmanes o de la Gente de las Escrituras. A menos que se
arrepientan, porque Dios dijo (traducción del significado):
“El hombre que haya fornicado sólo podrá casarse con una
fornicadora igual que él o una idólatra; y la mujer que haya fornicado sólo
podrá casarse con un fornicador igual que ella o un idólatra. Y [sabed que]
se les ha prohibido a los creyentes la fornicación” (An-Nur, 24:3).
Y Allah sabe más.