Alabado sea Allah.
Antes de responder esta pregunta, es importante saber lo que es el cuajo.
Al-Fayruzabaadi dijo en el diccionario al-Qaamus al-Muhit (p. 313), en la
definición de na fa ha: al-infahah y al-minfahah y al-binfahah se refieren a
algo amarillo que se extrae del estómago.
El
infahah (cuajo) también fue definido en al-Mawsu'ah al-Fiqhiyyah de la
siguiente manera: “Es una sustancia blanco-amarillenta ([en un vaso de la
piel] – esta frase parece no ser la apropiada aquí) que se extrae de los
estómagos de los mamones o corderos. Cuando un poco de esta sustancia se
agrega a la leche, ésta cuaja y se convierte en queso. En algunas regiones
de habla árabe, las personas llaman a este cuajo muyabbinah (que produce el
queso), y el estómago (del cual se extrae el cuajo) es llamado kursh, si el
animal pasta en la hierba.
Las reglas islámicas relacionadas con el cuajo dicen que, si se ha tomado de
un animal que ha sido sacrificado según la shari'ah, es puro (tahir) y puede
ingerirse. Esto es así según los Hanafis, los Maalikis, los Shaafa'is y los
Hanbalis.
Con respecto a la ingesta de cuajo que ha sido tomado de un animal que muere
naturalmente, o que no ha sido sacrificado según la shari'ah; y según el
significado aparente de las opiniones informadas por la mayoría de los
expertos entre los Maalikis, los Shaafi'is y los Hanbalis, éste es impuro
(nayis) y no debe ingerirse. Ellos basan estas reglas en la aleya
(interpretación del significado): "Se
os ha prohibido [beneficiaros de] la carne del animal muerto por causa
natural, la sangre, la carne de cerdo, la de todo animal que haya sido
sacrificado invocando otro nombre que no sea el de Allah, la del animal
muerto por asfixia, golpes, caída, cornada o matado por las fieras, a menos
que haya sido herido por ellas y alcancéis a degollarlo [antes de que
muera], y la del que ha sido inmolado en altares [para los ídolos].…"
[al-Maa;idah 5:3]
– el cuajo se convierte en impuro en virtud de la muerte del animal, y no es
posible quitar esa impureza de él.
El
Imán al-Nawawi dijo en al-Maymu' (9/68): “La ummah concuerda en que está
permitido comer queso, siempre y cuando no se mezcle con algo impuro, como
al agregarle cuajo de una fuente que no es halaal porque no fue sacrificada
según la shari'ah. Este iymaa' (consenso entre los expertos) es la evidencia
para su permisibilidad”.
La
segunda opinión, que es la de Abu Hanifah, y es una de las dos opiniones
narradas por el Imán Ahmad, dice que el cuajo de los animales mortecino o
que no han sido sacrificados según la shari'ah sigue siendo tahir (puro).
Ésta es la opinión que Sheik al-Islam Ibn Taymiyyah consideró más correcta
en al-Fataawaa (21/102), donde él expresa: “Es más probable que su queso (el
de los Zoroastrianos) sea halaal, y que el cuajo y la leche de los animales
sea tahir (pura)”. En otra parte en al-Fataawaa (35/154), dijo: “Con
respecto al queso preparado con su cuajo (el de los grupos kaafir Baatini),
existen dos opiniones muy conocidas, como se da en el caso del cuajo
obtenido de animales sacrificados por los zoroastrianos y los cristianos, y
el cuajo de los animales muertos, de quienes se dice que no sacrifican a sus
animales apropiadamente.
Las escuelas de Abu Hanifah y Ahmad, según una de las dos opiniones, dice
que el queso es halaal, porque el cuajo tomado de los animales es tahir
(puro), según esta opinión, y porque el cuajo (las enzimas que hay en él) no
muere cuando el animal muere. Por lo tanto, aquí se aplica el concepto que
dice que “los contenedores impuros no hacen que su contenido se convierta en
impuro por su contacto”. Las escuelas de Maalik, al-Shaafi'i y Ahmad, según
la otra de las dos opiniones, dicen que este queso es nayis (impuro), porque
el cuajo es impuro según esta opinión, porque ellos consideran impuros a la
leche y al cuajo de los animales muertos.
En
los casos en los que se clasifica a la carne como impura, porque no es
sacrificada de manera apropiada, ésta se considera como a la carne muerta.
Ambas opiniones se basan en los informes narrados por los Sahaabah. El
primer grupo dice que los Sahaabah solían comer el queso de los
zoroastrianos, y el segundo grupo expresa que los Sahaabah solían comer lo
que ellos creían que era el queso de los cristianos. Con respecto a este
tema, el creyente (el musulmán común) debe seguir lo que su imam le aconseja
seguir una de estas dos opiniones.