Alabado sea Allah.
Es esencial en primer
lugar definir la causa del problema, luego podemos seguir adelante y tratar
con él. Si nos pides ayuda para definirlo, diríamos que el problema está en
ti misma y no en alguna otra cosa más. La ayuda que los demás te ofrezcan
nunca te será de beneficio a menos que tú misma des los pasos hacia la
salvación.
Los sentimientos que
expresas en tu preguntan indican que los elementos de la rectitud están
presentes en tu caso, porque el creyente es aquel que se examina a sí mismo
y rechaza sus propios errores, y al parecer tú estás haciendo esto.
El creyente teme sus
incumplimientos y pecados, y los ve como una montaña a punto de caerle
encima. Al parecer tú sientes en esta forma.
El creyente tiene al
Islam y a la fe en alta estima, está orgulloso de pertenecer a esta gran
religión, y ama a su Profeta Muhámmad (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) como tu carta muestra claramente.
Por lo tanto, ¿Cómo
pueden todas ésta cualidades estar presentes en alguien que no cumple el más
grande de los deberes de esta religión, que es la oración?
No tenemos ninguna
explicación para eso excepto una pobre gestión de los propios asuntos y una
falta de autocontrol. De otra forma, realizar la oración no toma mucho
tiempo ni esfuerzo. Son sólo unos pocos minutos en los cuales estás a solas
con tu Señor, pidiéndole que satisfaga tus necesidades y presentándole tus
quejas acerca de las cargas pesadas de este mundo, y expresándole tu anhelo
por Él por Su misericordia.
Si no podemos tratar con
esa obligación de unos pocos minutos, entonces pensamos que no podríamos
tener éxito en nuestras vidas. La auto disciplina requiere compromiso y
decisión, y nuestro Señor no ha cargado a los musulmanes con más de lo que
pueden soportar, ni siquiera nos ha cargado con algo que sea demasiado
difícil para nosotros; Él ama aceptar nuestro arrepentimiento y nos facilita
las cosas.
Allah dijo (traducción
del significado):
“Allah
quiere aclararos y mostraros el camino correcto de quienes os precedieron, y
absolveros. Allah es Omnisciente, Sabio.
Allah quiere
absolveros, mientras que quienes siguen sus pasiones quieren que os
extraviéis completamente.
Allah quiere
facilitaros las cosas, ya que el hombre fue creado débil” (an-Nisá'
4:26-28).
La oración es una
misericordia que Dios nos ha encomendado por Su misericordia y benevolencia.
Quien se aferra a ella y reza regular y correctamente, verá la munificencia
que Dios ha decretado para nosotros y comprenderá que quien está
verdaderamente privado es quien se ha privado a sí mismo de la felicidad del
contacto con Dios, glorificado y exaltado sea.
Se narró de Abu Hurairah
(que Allah tenga misericordia de él) que el Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) dijo:
“La oración es la mejor
de las cosas prescriptas, por lo tanto, quien es capaz de hacer muchas de
ellas, que lo haga y rece mucho”.
Narrado por at-Tabaráni
(1/84); clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih at-Targhíb, 390.
Observa lo que Dios dijo
en los versos en que encomendó la purificación para la oración (traducción
del significado):
“Allah
no quiere imponeros ninguna carga, sólo quiere purificaros y completar Su
gracia sobre vosotros para que seáis agradecidos” (al-Má'idah 5:6).
El
Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con él), a quien tú amas
y cuyo ejemplo amas, dijo: “Mi deleite está en la oración”. Narrado por
an-Nasá’i (3940); clasificado como bueno por al-Háfid ibn Háyr en at-Taljís
al-Habír, 3/116, y clasificado como auténtico por al-Albani en Sahih
an-Nasá'i.
¿Cómo puede el creyente
consentir la pérdida de esta bondad y de esta bendición?
Ibn al-Qayím (que Allah
tenga misericordia de él) dijo:
“¡Hay de mí! ¿Cómo puede
una persona gastar su tiempo y vivir su vida privado de sentir esta
fragancia, dejar este mundo como ha llegado a él, sin haber probado lo mejor
que la vida tiene para ofrecer, y haber vivido en ella como un tonto animal,
partiendo como quien está en bancarrota? Ha vivido una vida de desamparo, ha
tenido una muerte triste y su resurrección estará marcada por el pesar y la
pérdida. Oh Dios, alabado seas, a Ti te presentamos nuestras quejas, Tu
ayuda es la única que buscamos, sólo de Ti pedimos auxilio, en Ti ponemos
nuestra confianza, pues no hay poder ni fuerza excepto en Dios”.
Taríq al-Hiyratáin (p.
327).
No te estoy diciendo
esto para incrementar la desesperación que estás sintiendo, sino para que te
esfuerces en librarte a ti misma de eso. Esto solo te ha sucedido porque has
fallado en realizar el más fácil de los deberes, por lo tanto debes saber
que eres más incapaz de cumplir con los otros.
No debes dejar ningún
espacio en tu vida para desesperar con respecto a Dios. Debes comprender que
Él reprocha a quien desespera (traducción del significado):
“Dijo: Sólo
desesperan de la misericordia de su Señor los extraviados” (al-Híyr 15:56).
Y que Él ama a aquellos
que son optimistas por Su misericordia y gracia. Por Su vasta benevolencia,
Él perdona los malos actos y los errores. Allah dijo (traducción del
significado):
“Aquellos que no
invocan a nada ni a nadie junto con Allah, no matan a nadie que Allah haya
prohibido matar salvo con justo derecho, y no cometen fornicación ni
adulterio. Y [sabed que] quienes cometan esto recibirán un terrible castigo.
El Día de la
Resurrección se les atormentará incesantemente, y permanecerán en el castigo
despreciados,
Salvo quienes se
arrepientan, crean, y obren correctamente. A éstos, Allah les perdonará sus
pecados y en su lugar les registrará buenas obras; y Allah es Absolvedor,
Misericordioso” (al-Furqán 25:68-70).
Un hombre sabio dijo:
“Nada trae esperanza sino los buenos actos”. Nunca escaparás de las trampas
de la desesperación, en las cuales Satanás te ha hecho caer, a menos que
comiences a esforzarte y a comprometerte tu misma con la rectitud, aún si
fracasaras en el comienzo.
Allah dijo (traducción
del significado):
“Y no desesperéis de
la misericordia de Allah, pues no desesperan de la misericordia de Allah
sino los incrédulos” (Yusuf 12:87).
La esperanza significa
que una persona debe trabajar y esforzarse duro por aquello que espera, y la
desesperación significa que la persona se volverá floja y lenta. Lo mejor
que la gente puede esperar es la generosidad, la benevolencia, la
misericordia y la gracia de Dios.
“Ciertamente, nadie
desespera de la Misericordia de Dios, excepto quienes no creen”, porque en
su incredulidad, ellos piensan que la misericordia de Dios es improbable, y
que Su misericordia está lejos de ellos. Por lo tanto, no seas como los
incrédulos. Esto indica que cuanto más fe tenga una persona, más esperanza
tendrá en la misericordia y gracia de Dios”. Tafsir Ibn Sa’di.
La primer cosa que debes
hacer es ofrecer oraciones con entusiasmo, regularmente y a horario, de la
misma manera que sientes entusiasmo por otros asuntos mundanos como la
comida, la bebida, el estudio, el matrimonio, etc. Cada acción está
precedida por un interés y un pensamiento. Alguien de las primeras
generaciones se esforzó duro en hacer muchas oraciones voluntarias, hasta
que Zábit al-Banáni (que Allah tenga misericordia de él) dijo: “Me esforcé
duro en ofrecer oraciones voluntarias durante la noche (qiyám al-láil) por
veinte años, y las disfruté por los siguientes veinte años”.
Este pensamiento e
interés no sería suficiente a menos que te concentres en los medios que te
ayudarán a rezar regularmente y pensar acerca de las formas que harán que te
acerques a ello, que es lo que Dios ha encomendado. El hombre posee una gran
habilidad para escoger los medios que lo ayudarán a realizar lo que desea.
Esfuérzate en el camino
recto, tan pronto como oigas la voz del mu’áddin diciendo el takbir, y
recuerdes que Dios es el Más Grande que todo en este mundo por lo que te
distraes. Luego ve a tu lugar de oración y reza como Dios te ha encomendado.
No olvides decir esta súplica que nuestro Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él) nos enseñó: “Allahúmma ‘inni ‘ala dhíkrika
wa shúkrika wa husni al-‘ibádatik (Dios nuestro, ayúdame a recordarte, a
agradecerte y a adorarte).
Dices que tu familia a
menudo ayuna seis días de Shawwál, y esto es un signo de bondad y de
rectitud que te ayudará a ofrecer tus oraciones a horario, cuando veas a tu
madre y a tus hermanos levantándose en este tiempo. Alaba a Dios por esto;
cuántas quejas provienen de los hijos cuyas familias los abofetean para que
dejen de rezar o abandonen el hiyab. Y sin embargo Dios te ha honrado con
una familia que puede ayudarte a temer a Dios.
Conserva la compañía de
las muchachas que rezan y son rectas, y pídeles que te ayuden con la
oración, te la recuerden y te incentiven a hacerla. Esta puede ser la mejor
ayuda para ti.
Finalmente, ten cuidado
con los pecados, porque son la base de todos los problemas. Un pecado te
conduce a otro, y a otro, y así, hasta que se acumulan y destruyen a la
persona, haciéndole demasiado difícil rezar y privándola de su luz y su
bendición. Le pedimos a Dios que nos guarde de eso.
Ibn al-Qayím (que Allah
tenga misericordia de él) dijo:
“Los pecados generan más
pecados, y uno conduce a otro, hasta que sobrepasan a una persona y esta
encuentra difícil arrepentirse de ellos. Como alguien de entre las primeras
generaciones de musulmanes dijo: “uno de los castigos de los malos actos,
son más malos actos, y una de las recompensas de las buenas obras, son más
buenas obras”.
Al-Yawáb al-Káfi, p. 36.
En segundo lugar, sobre
tu pregunta acerca de ayunar en Ramadán y que no estabas segura sobre
ciertos días que no habías ayunado, sin tener excusa, te decimos: no prestes
atención a estas dudas, si lo más probable parece ser que hiciste estos
actos de culto en el momento correcto con tu familia. Pensar acerca de lo
que es más probable que haya sucedido es suficiente para haber cumplido con
tu deber, y las dudas no sirven de nada después de eso.
En Fatáwa al-Láynah
ad-Dá'imah (7/143) dice:
“Las dudas después de
haber finalizado el tawáf, el sá’i y las oraciones deben ser ignoradas,
porque lo que parece ser del caso es que el acto de culto es válido”. Fin de
la cita.
El Shéij Muhámmad ibn
‘Uzaimín (que Allah tenga misericordia de él) dijo:
“Si la duda viene
después de terminar el acto de culto, entonces no se le debe prestar
atención, en tanto no haya ninguna certeza acerca del asunto”.
Maymu' al-Fatáwa
ash-Sháij al-‘Uzaimín (14/pregunta No. 746).
Más aún, si no has
observado un ayuno sin excusa, no debes reponerlo ni ofrecer expiación
alguna, sino que debes arrepentirte y buscar el perdón de Dios, como ha sido
previamente explicado en la respuesta No.
50067.
Le pido a Dios que
decrete para ti la recompense, te reafirme en la verdad y en el Islam, y que
te proteja de Satanás el maldito.
Y Allah sabe más.