Alabado sea Allah.
La moderación en la
religión significa no exagerar ni ir más allá de los límites dispuestos por
Allah, y no descuidar ni quedarse en el cumplimiento de los deberes
establecidos por Allah.
La moderación en la
religión significa seguir el ejemplo del Profeta (que la paz y las
bendiciones de Allah sean con él). Exagerar significa intentar hacer más de
lo que él hizo, y la negligencia significa hacer menos, no alcanzar ese
nivel.
Por ejemplo, un hombre
dice: “Yo quiero pasar toda la noches en oración (qiyám al-Láil), y nunca
dormir en toda mi vida, porque la oración es uno de los mejores actos de
culto, entonces quiero pasar todas las noches de mi vida rezando”. Diríamos,
esto es llevar a los extremos la religión de Allah, y no está bien. Algo
como esto sucedió en el tiempo del Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él), cuando un grupo de hombres se reunió y uno de ellos
dijo: “Voy a rezar todas las noches y nunca a dormir”. Otro dijo: “Voy a
ayunar siempre, y nunca voy a romper mi ayuno”. Un tercero dijo: “Nunca
desposaré una mujer”. Cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de
Allah sean con él) tuvo noticia de estos votos de abstinencia, dijo: ¿Qué
está mal con esta gente, que dice tales cosas? Yo ayuno, y también rompo mi
ayuno. Duermo, y me caso con mujeres. Quien abandone mi Tradición (sunnah)
no pertenece a mi comunidad”. Estas personas llevaron al extremo la
religión, y así el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah sean con
él) los rechazó, porque descuidaron su sunnah, que implica a veces ayunar y
otras no, a veces rezar de noche y otras descansar, y casarse con mujeres.
El que falta a sus
deberes es quien dice: “No necesito hacer acciones voluntarias (naafil),
entonces no las haré. Sólo haré lo obligatorio”. Él puede aún quedarse corto
con sus acciones obligatorias, por eso esta persona no alcanza el nivel
requerido.
La persona moderada es
la que sigue el camino del Mensajero (que la paz y las bendiciones de Allah
sean con él) y sus sucesores rectamente guiados (al-Julafá ar-Rashidún).
Otro ejemplo: tres
hombres se encontraron con un musulmán pecador. Uno de ellos dijo: “No voy a
saludar a este musulmán pecador, voy a boicotearlo; lo esquivaré y no le
hablaré”.
El segundo dijo: “Voy a
ir con él, lo saludaré y le sonreiré. Lo voy a invitar a casa y también
aceptaré su invitación. Él es igual que un hombre recto para mí”.
El tercero dice:
“Detesto a este hombre por sus acciones pecaminosas, pero le amo por su fe.
No lo boicotearé, a menos que pueda lograr algo mejor. Si no hay ningún
beneficio en oponérsele y eso sólo incrementará su necedad, entonces lo
dejaré en paz”.
Decimos que el primer
hombre exageró y se excedió, llevando su celo al extremo, que el segundo es
negligente, y que el tercero es moderado.
Lo mismo se aplica a
todo otro acto de culto y tratos con otros. La gente varía entre el
extremismo, la negligencia y la moderación.
Un tercer ejemplo: un
hombre está prisionero de su esposa, quien lo manipula como ella quiere y él
no puede oponérsele, ni animarla a hacer el bien. Ella lo ha despojado de su
razón, y se ha convertido en quien está a cargo de él.
Otro hombre trata a su
esposa con rudeza, arrogancia y mano dura. No se preocupa de su bienestar y
la trata como poco más que un sirviente.
Un tercer hombre trata
moderadamente a su esposa, como Allah y su Mensajero ordenaron:
“Ellas tienen tanto el
derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos”
(al-Báqarah 2:228, interpretación del significado).
El Profeta (que la paz y
las bendiciones de Allah sean con él) dijo: “No es permitido que un hombre
creyente odie a una mujer creyente. Si él detesta alguna de sus
características, estará satisfecho por otras”.
Este último hombre es
quien es moderado. El segundo es un extremista en su forma de tratar a su
esposa, y el primero es un negligente.
Lo mismo se aplica a todas las demás acciones y actos de culto.
Maymu’ Fatáwah wa Rasá’il li Fadílat ash-Shaíj Muhámmad ibn Sálih al-‘Uzaimín, vol. 1, p. 42